En San Vicente de Toranzo, Cantabria, la fábrica de leche El Buen Pastor , colabora desde 1920 con las granjas lecheras de la comarca del Pas y sus alrededores, donde se ordeña diariamente, para envasar la mejor leche de Cantabria con toda su calidad y sabor.

El Buen Pastor es una empresa familiar dedicada a la leche de Cantabria desde hace varias generaciones y algunas cosas siguen haciéndolas como siempre: obtener la mejor leche de granja y cuidarla para que llegue a las casas con toda su frescura y sabor.

Los valores de marca se respiran en todo lo que hacen, como el cariño y respeto hacia su producto, sus ganaderos y sus animales, el medio ambiente y las miles de familias que, desde siempre, beben la leche El Buen Pastor.

Pero también son líderes en innovación y ahora hacen algunas cosas como nunca, creando variedades enriquecidas con calcio o libres de lactosa, para que todos puedan disfrutar en su dieta de la buena leche de Cantabria.

Así llega BOD a la vida de este pueblo cántabro: Buen Pastor confía a BOD la reforma de sus instalaciones para cubrir las nuevas necesidades productivas. Los técnicos de BOD, especialistas en el diseño de instalaciones industriales, analizaron los requisitos en colaboración con la dirección de la empresa, para diseñar las nuevas instalaciones adaptadas a las líneas del proceso productivo.

El espíritu de tradición y la cultura de El Buen Pastor impregno enseguida al equipo y el proyecto tenía que conseguir un objetivo principal: 

Integrar tradición rural con el proceso industrial y los valores de marca

La fábrica situada en el centro de una población rural del valle debía respetar el medio ambiente y mimetizarse en la arquitectura rural.

El Buen Pastor es una empresa afincada desde hace 90 años en la región, visitada por colegios y promotora del museo etnográfico donde se conserva gran parte de la tradición lechera y agropecuaria de la región.

Por lo tanto, el primer reto era adaptar la nueva instalación a la fisonomía local.

La creatividad e implicación del equipo trabajó a toda máquina para conseguir un diseño integrador que atrae a visitantes y respeta la vida rural y arquitectura de la región.

 

El proceso de modernización de las líneas de producción es muy exigente. Los nuevos flujos de trabajo requerían nuevos espacios y mejores instalaciones. De los nuevos requisitos nace el segundo objetivo principal: 

Integrar innovación y productividad en un espacio moderno y eficiente

Diariamente se recoge la leche en una selección de granjas de confianza, donde los animales disfrutan de alimentación sana,

pastos naturales, todos los cuidados posibles y las mejores condiciones de bienestar.

La leche es refrigerada de inmediato y se somete a un análisis de laboratorio en cuanto llega a la planta, para constatar que se encuentra en perfecto estado.

En menos de 24 horas desde su ordeño es tratada por el procedimiento UHT y envasada en perfectas condiciones de sabor y conservación.

La preconstrucción de la instalación, la coordinación de las obras y la gestión integrada de todas las disciplinas permitió realizar la remodelación sin parar las líneas productivas.

La obra incluye la rehabilitación de las zonas de oficinas, respondiendo a las necesidades del trabajo colaborativo y gerencial del equipo.

Las oficinas se resuelven sobre un zócalo sobre el que se apoya el volumen que destaca como pieza singular.

Grandes ventanales permiten reflejar el bello paisaje del entorno y proporcionar luz natural al workplace.

El proyecto de reforma y ampliación de la planta de tratamiento de leche UHT se resolvió con la construcción de dos nuevas naves para producción y empaquetado. Y la antigua se aprovecha para el almacenaje.

BOD realizó el diseño, proyecto de ejecución y dirección de obra, aplicando creatividad y eficiencia en la arquitectura, precisión y calidad en la ejecución en tiempo y coste de los proyectos de construcción.